DESPERTAR MURIENDO




Desperté una mañana normal como todos los amaneceres que recuerdo, con algún dolor en el cuerpo por la mala posición al dormir,  todo a mí alrededor giro de repente, al ponerme de pie me sentí tan solo.  Aun teniendo todo lo suficiente como para que la vida siga su curso radia, al que estoy  tan acostumbrado, simplemente me sentía así, como derrotado por este motivo que desconozco, azotado por la rutina, golpeado con el látigo justiciero de la vida que me cobra los tantos momentos de libertinaje con esta letal infelicidad.
En un esfuerzo intangible por recuperar mi felicidad tome mis herramientas, las que me funcionaban cuando mi espíritu se reprimía de esa forma. Las tome en mis manos, las coloque en mi regazo, inspirado por el desaliento como iniciaron la mayoría de mis anteriores textos, dure varios segundos sin saber que hacer maquinando en mi cabeza el contexto, la idea principal, el desenlace de lo que yo quería se transformara en una historia de regreso manchado, de amor retribuido o de alguna otra cosa relacionada con amor, pero siempre y como se me es costumbre finalizar mal, hiriendo a alguna mujer, jugando con sus sentimientos, tomando solo su cuerpo, enredando su cerebro para que no crea en nada más que en mí.
El arranque fue inútil me paralice frente al monitor, tanto que hasta pude sentir como cada segundo se sumaba una tras otro, creando así este círculo que no acaba, llamado tiempo. Mire dentro de mí, examinando mis sentimientos frustrados los que me encantan plasmar y ahí estaban acomodados en una fila esperando ser utilizados por mi subconsciente, en la próxima declaración de amor, de deseo, o de recuerdo. Todas estaba en su lugar ocupando el merecido espacio que se ganaron, cuando alguna proposición que hice aceptó, o imaginamos hacer cosas por mensajes de textos. Dentro de mi esta el texto que le tenía guardado a la que traicioné con mentiras, otro para la que quería que dejara su novio y volviera conmigo, uno para la que no quiere compartir mas en el sexo conmigo y también para la que lo comparte aun por internet. Todas gritando –yo, yo, yo-
Tengo los motivos, las historias acomodadas, solo que en este momento no quieren salir, se niegan a ser más las protagonistas en una hoja de papel. Confabularon para causarme un revuelo de emociones en mi ser y los están logrando, pelean contra mi yo interior, que las quiere dejar marchar, pero exteriormente me niego, quiero poseerlas porque esto me hace sentir poderoso, el tener una historia que narrar, que imaginar, que recordar, puedo volver al pasado en esta hoja regresarme escribir otra cosa y hacer un nuevo futuro o un mejor presente. Estas son las cosas porque me niego a dejarlas partir son mías, me costaron, luche por tener estas historias en mi, gaste tiempo y energía inventado o engañando. Pero me están matando creo que ellas están ganando la disputa, ya no quieren estar más en mí y mi yo interior quiere dejarlas partir. Este sollozo, es el que me está causando la inmensa tristeza en la que me encuentro sumergido desde hace ya un tiempo.
No tengo motivos por cual estarlo, tengo muchas cosas definidas en mi vida y por primera vez en ella me siento estable, con confianza y me alegre de ver los frutos de cuando me esfuerzo, solo que estoy confrontando el hombre que soy contra el que fui y tengo mucho miedo ver cual voy a ser. Aun así esto es lo que me causa esa sensación de miedo a lo correcto, estar tan apacible caminando en el sentido adecuado con un norte marcado, causa en mi un escalofrió.
 Lo que tanto temí en años se va trazando en mi vida, ser el padre perfecto, tratando de eliminar la imagen del mío, que aunque trato no lo fue. Ser el esposo adecuado que no hiera, que cumpla sus funciones, fiel incondicional. Cumplir mi deber en esta sociedad aportar al bienestar social, pagar impuestos, callar las deducciones gubernamentales de mi salario, ser un robot más. Despertar ducharme alistar mis cosas salir de la casa de mañana y regresar al anochecer, de esto me encanta sentir la sensación que da el sentido de responsabilidad y aunque muchas veces pienso que lo que pasa es que me niego es a crecer, me causa repugnancia como se me escapa la vida  siguiendo las ordenes que alguien decidió imponer y ahora hay que cumplirlas monótonamente por cultura, tradición o temor a Dios. Como dogmas siguiendo esta tradición mágica de hacer lo que a otros les parece que está bien y no lo que me es adecuado para mí. Pero así es la vida de los que nacimos con menos recursos que otros, no estoy haciendo estos comentarios en forma de queja, por algún motivo nos toco estar en esta posición en este ajedrez y hay que cumplir su función, como dice una vieja canción “no me molesta el trabajo ya parare cuando viejo”. De lo que me canso es de no ser valiente, de no poder  levantar mi voz y gritar – no quiero seguir sus juegos- .
Necesitaba alguien con quien charlar, comentarle que estoy muriendo por dentro, que se me deshacen las ideas, que se acaba la motivación para continuar. Tengo a mi mano derecha pero no es igual, me da miedo contarle de las tantas cosas en las que flaqueo y que ella también desista de continuar por mis malas decisiones, o por mis malas costumbres, en estos temas no puedo contar con ella, es mejor un soldado caído, antes que mueran dos, el otro  por intentar salvar al mal herido. Leo un libro de mi autor favorito y me ayudada de gran manera espiritualmente aunque la diferencia social no me alienta a seguir mucho sus consejos, no puedo decir -“hoy voy a viajar”- comprar un boleto y marcharme a Rusia, a los pirineos en Francia-España, ni tan siquiera a un viaje por Centroamérica, ni por mi país. Intento crecer como lo hace él en cada una de sus publicaciones, pero siempre que termino uno de sus libros la magia que siento durante el recorrido se desvanece, quizás instantáneamente, tal vez dura una semana la emoción, no sé si me pasa a mi o a todo el que lo lee, pero no puedo seguir tradiciones mágicas, ni rituales ancestrales. Experimento una paz con cada una de sus teorías y aunque he llegado a la conclusión de que se contradice no me importa porque ¿Quién no se contradice en esta vida? Y porque no hacerlo si lo que se necesita es vender, y tener más, más de lo que se necesita, más de lo que en esta vida sumada a otra se podría gastar. En fin lo respeto y me siento muy influenciado en su literatura contemporánea. Pero hoy necesito a alguien que me hable al oído y pueda sentir su aliento palparlo a mi lado, y no solo imaginar y escucharlo en mi mente.
Tengo muchos amigos, creo que puedo llamarlos así, porque las diferencias que ponen la gente en la actualidad entre una amistad y a un amigo, no las entiendo en su totalidad por eso opto por llamar a todos (as) amigos, que están estrictamente conmigo cuando tienen una conexión a internet y poseen alguna cuenta en una red social, que saben cada una de mis cosas porque me da por postearlas en mi  muro y aunque sean malas ahí están conmigo dándole me gusta a mi publicación aun cuando mi comentario sea. –me quiero matar-. Esos son los momentos cuando entra la duda ¿amigo? ¿Enemigo?

Decidí hablar con ella, que aunque no debo siempre me gusta entrar en detalles cuando hago le referencia, pero esta vez no lo voy hacer. Le comente lo que estaba atravesando en esta etapa de narrador un sustancial bloqueo dramaturgo;  digo esto aunque mis textos no se usen para ser encarnados, son  representados antes de ser escritos.
 Yo sabía su consejo con anterioridad, las palabras que me iba a mencionar estoy seguro las he escuchado muchas veces en este tiempo que tengo de conocerla, viene la pregunta de que me sucedía, me da las condolencias sigue con su consejo alentándome a no desistir, claro que lo sé es evidente que tengo que continuar no me puedo echar a morir estoy joven y tal vez me quedan unos 60 años más tomando referencia la cantidad de años que se vive en este país y restándole la diferencia de los años que me desgasto de mala forma. Solo que necesitaba escucharlo, me era necesario sentir la dulzura en sus letras, aunque sea en las letras, no conseguí ese consejo en el oído ni sentí sus respiración, pero obtuve el chineo que necesitaba. Luego de sus palabras que ya me las supe siempre, se despertó en mi ese espíritu que estaba tan apaciguado  envuelto en la rutina y me di de cuenta que no solo puedo escribir de las cosas que le hacen mal a mi alma, decidí acabar con la fila de emociones que tengo y voy a hacer lo que ellas quieren que haga voy a dejarlas libres, no sin antes obtener mi paga. Comprendí que aunque hoy quiero continuar sé que en algún momento del camino volveré a sentirme como me sentí, voy a volver a acumular mujeres, historias, resentimientos, desamor, pasiones y deseos descontrolados. Pero sabré que ahí no se acaba mi vida, que me tengo que renovar de estas anécdotas y continuar intentando ser mejor persona luchando contra el carácter opresor de la vida cotidiana, escribiendo poesía en mi diario vivir, reviviendo de la inquisición, pagando mis impuestos y aportando a las causas perdidas del gobierno.
Estaré sereno desde hoy hasta cuando se me presente otro caso, al fin y al cabo tengo las herramientas en mis manos y las utilizare en un determinado momento cuando los acontecimientos lo ameriten. No quiero dejar de ser lo que soy, no voy a dejar de serlo, pero sé que con medida que pase el tiempo se me añadirán porciones de mejora personal y crecimiento espiritual.
No dejare de amar a varias mujeres, como ellas no me dejaran de amarme, solo dejare de interferir en el tiempo y dejare que este siga su cauce hasta que regrese de nuevo al mar, a las nubes y luego se precipite nuevamente en el pico de la montaña.
Acepto mi condición día a día estoy envejeciendo, lo que me entristece por muchas cosas, pero que al tiempo me alegra porque así me falta poco para parar de trabajar. Y aunque este condenado a estar abajo voy a aprovechar todas las cosas que la vida en esta etapa de mi vida quiere mostrarme y no dejare de plasmar lo que aprendí al lado de una de ellas”VOY A MORIRME DE PIE LUCHANDO, COMO LO HACEN LOS ARBOLES”

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